Dos husos horarios dividen mis sentimientos.
Por una parte la felicidad de estar en compañía de alguien que, a la misma hora que yo y sin saber cómo ni cuándo ni dónde, comenzó a querer ser feliz conmigo sin pedir más que eso. Felicidad, emoción, tos seca, Drexler, tramas y desenlaces inciertos. Barcelona, España 2:30 am.
Por otro lado la emoción y el orgullo de saber que un maravilloso equipo de trabajo decidió poner a Venezuela en el mapa mundial nuevamente y convertir todo un sinfín de contratiempos en un gran universo de nuevas posibilidades. Un equipo al cual pertenecí, pertenezco y perteneceré. Hoy creo que he tomado una copita del vino que beben todos aquellos que deciden “voluntariamente” partir en busca de nuevos horizontes. La alegría desde el exilio, la felicidad desde la silla que ocupo en este momento. Caracas, Venezuela 9:00 pm.
No sé cómo he de transmitir esa doble emoción que vivo pero mientras tanto escribo.
Este post es un agradecimiento a todo el maravilloso equipo de trabajo de “La hora del planeta” Venezuela 2011 y a ti que hoy estas aquí a mi lado leyéndome escribirte
